Antepasados y mitos


Megalotriton filholi from here

Se sabe que había urodelos como la salamandra ya en el Paleoceno superior e inferior en países como Francia y Bélgica.  Megalotriton filholi (Zittel 1890), del Oligoceno  y Eoceno superior,  podría ser el antepasado de Salamandra sansaniensis (Laret 1851), del Oligoceno y Mioceno. Debieron ser comunes en la Europa central, ya que se han encontrado restos fósiles en Francia, Alemania, República Checa, Eslovaquia y Suiza. En España no hay constancia de restos fósiles anteriores al periodo del Mioceno inferior, lo cual explica también su ausencia de Cerdeña. Hace unos 15 millones de años, una nueva cadena montañosa se extendió desde los Alpes a través de las montañas Dináridas y las Helénidas hasta Anatolia. Los antepasados de las especies actuales podrían haber habitado  extensas zonas de Europa, utilizando este „puente montañoso“ entre Europa y Asia, siendo éste último continente probablemente la cuna de las salamandras.



El „mito“ de la samalandra

Hace mucho tiempo que los humanos conocen a la salamandra común, problamente debido a sus vistosa apariencia. Escritores antiguos le atribuían a menudo cualidades fantásticas. A lo largo de los siglos, un aura de simbolismo, fantasía , leyenda y mitología ha rodeado a las salamandras. Un griego ya nos hablaba de este anfibio: Aristóteles, el cual asociaba la salamandra con el fuego, y nos aseguraba que el animal lo sofocaba al caminar sobre él (Bostock & Riley, 1855).  Entre los romanos, Plinio el Viejo (A.D. 23-79) la describió como un animal similar en su forma a un lagarto y con un cuerpo manchado, que sólo sale cuando llueve torrencialmente y desaparece cuando el tiempo mejora. Plinio incluso la distinguió de los lagartos.  Pero también plasmó en sus narraciones la habilidad de la salamandra de extinguir el fuego (al igual que había hecho anteriormente Aristóteles). Informa de sus propiedades venenosas , gran exageración, ya que considera a una única salamandra responsable de una toxicidad tal que con sólo dar vueltas a un árbol, puede envenenar su fruto y al que lo consume. Si cae a un pozo, es capaz de envenenar a todo el que beba de su agua (White 1992). En los bestiarios medievales europeos, se describe a la salamandra como „una criaura satírica en una cuba“(s.VIII), como „un gusano entrando en las llamas“(S.XII), como „un perro alado“(s. XIII), y como „un pequeña ave en llamas“ (s. XIII) (McCulloch 1962). El vínculo entre las slamandras y el fuego, tiene su origen probablemente en la costumbre de muchas salamandras de hibernar bajo leños  podridos. Cuando la leña se recogía en el bosque y se echaba al fuego en la chimenea, el pequeño anfibio aparecía „misteriosamente“ entre las llamas. Según algunos autores, la sustancia lechosa que las salamandras excretan cuando se sienten amenazadas y que provoca una gran humedad en la piel, dio pie a la idea de que el animal podía resistir el fuego e incluso extinguirlo (Bulfinch 1913). De esta manera, se entiende el nombre que se le da en inglés , Fire salamander, salamandra de fuego. Leonardo da Vinci escribió en un tratado sobre la salamandra lo siguiente: „no posee órganos digestivos, y solamente adquiere alimento del fuego, el cual renueva constantemente su piel escamosa. Paracelso sugirió que la salamandra era el elemento del fuego. Aparece como mito de la regeneración del fuego en el „Dioscórides de Viena“, manuscrito anterior al año 512. Debido a todos estos mitos y leyendas, durante muchos siglos se creyó que las salamandras eran seres demoníacos  y eran quemados por los campesinos.


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Este retrato de la salamandra solamente cambió a mediados del siglo XVII. Incluso Linneo clasificó incorrectamente a la salamandra común como „Lacerta salamandra“. El término lacerta hace referencia a los lagartos (Thiesmeier & Günther, 1996). En la heráldica antigua, se representaba a la salamandra como un perro de patas cortas, rodeado de fuego. Más tarde , se representó como un lagarto, pero todavía entre llamas. La salamandra se convirtió en símbolo de lealtad imperecedera, que triunfa sobre el fuego de la pasión. Francisco I de Francia la eligió como emblema , con el lema „alimento a los buenos y extingo a los malos“. Incluso hoy en día, hay mucha gente  escéptica de la salamandra común. Muchos todavía creen que las salamandras son muy venenosas y por lo tanto peligrosas. Es una lástima ya que no pueden disfrutar de estas increiblemente bellas criaturas.

Bibliography:
Bulfinch, T. 1913. Stories of Gods and Heroes: XXXVI. e. The Salamander. In: Age of Fable: Vols. I & II.

McCulloch, F. 1962. Medieval Latin and French Bestiaries. In: University of North Carolina Press: 161-162. Chapel Hill.

Veith, M. & S. Steinfartz & R. Zardoya & A. Seitz & A. Meyer 1998. A molecular phylogeny of „true“ salamanders (family Salamandridae) and the evolution of terrestriality of reproductive modes. In: J. Zool. Syst. Evol. Research: 36, 7-16.

White, T. H. 1992. The Book of Beasts: Being a Translation From a Latin Bestiary of the Twelfth Century. Stroud: Alan Sutton: 183-184.

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