Reproducción

Dentro del género Salamandra, la salamandra alpina ocupa un lugar excepcional debido a su comportamiento sexual. Esta especie es vivípara, es decir,  pare individuos completamente desarrollados. Éste es el único anfibio que no necesita del agua para su reproducción. Algunas subespecies de salamandra común también han desarrollado este método de reproducción como adaptación al medio. Se ha adaptado a hábitats altos o secos en el sur de España. El desarrollo completo del feto tiene lugar en el útero. El apareamiento consiste en 5 estadios y se lleva a cabo entre media  y cinco horas. A menudo se observan „falsos „ apareamientos entre dos machos, y se cree que son „reales“. Una vez aceptado el espermatóforo del macho, la hembra almacena el esperma en la espermateca hasta la ovulación. El número de huevos varía entre 28 y 104 por ovario. Normalmente solamente un huevo es fertilizado. El resto de los huevos (embriotróficos) no es fertilizado. Éstos se convertirán más tarde en el alimento de las larvas. Antes de la eclosión, los embriones reabsorben  su propia yema. Después de la eclosión, las larvas se alimentan de los huevos no fertilizados. En los estadios larvarios, se alimentan de las células epiteliales de la zona trófica del útero. Finalmente , la salamandra alpina pare entre uno y dos individuos completamente desarrollados de entre 4 y 5 cm de longitud. La duración del periodo de gestación depende de las condiciones climáticas y de la altitud. De media, la gestación dura dos años, a medida que se asciende en altitud aumenta el tiempo, pudiendo llegar a durar hasta 5 años.

Sólo un huevo es fertilizado, los otros sirven de alimento a la larva. Origen: G. Fachbach, 1990

Juvenil de salamandra, probablemente de un anyo de edad. Un adulto y un juvenil.

Bibliography:

Fachbach, G. (1990): Der Alpensalamander (Salamandra atra LAUR.) Biologie und Fortpflanzung. Österreichisches Bundesinstitut für den wissenschaftlichen Film

Greven, H. (1998): Survey of the Oviduct of Salamandris With Special Reference to the Viviparous Species. The Journal of Experimental Zoology 282, p. 507 – 525

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